El ser humano es un ser complejo: cuerpo, mente y alma. En nuestro
mundo capitalista y material, el orden de prioridad de trabajo inicia con el
cuerpo. Es común preocuparnos por él, ir al GYM, cuidar lo que comemos, tomar mucha
agua para mantenernos hidratados. Queremos estar delgados porque pensamos que
eso es lo sano, queremos hacer ejercicio porque pensamos que eso es lo correcto,
el cuerpo se ha convertido es un recipiente de críticas o de halago según la
norma establezca. No hay nada de malo en querer mantenerlo estético según las
reglas actuales, pues es gracias a él que podemos tener contacto con la
naturaleza.
Ahora, un porcentaje importante de la población se interesa
en nutrir su alma a través de la religión mayoritariamente judeo-cristiana por
ser la más difundida en occidente. Aunque quisiera aclarar que el hecho de ser religioso
no implica una correcta alimentación espiritual. Lo comparo con la comida
chatarra, podemos comer y sentirnos satisfechos pero en realidad no somos
nutridos. La espiritualidad es un camino más complejo que la religiosidad que
solo implica adaptarse a normas y preceptos establecidos por el hombre.
Ya lo decía Marx en 1844 “La religión es el opio del pueblo”
justo porque adormece, es adictiva y tiene propiedades analgésicas. Hoy en día
la religión no es otra cosa que una herramienta de opresión que somete al
creyente a su punto máximo de humillación cuando le dice que solo tiene lo que
dios considera que debe tener y no más porque aun no está listo, cuando le dice
que no debe pelear por alguna injusticia por que dios pelea por él, cuando le
dice que con que tenga frijolitos para comer todo va bien. La religión crea
hombres y mujeres débiles.
La religión nos ha mentido y nos ha embelesado con la frágil
promesa del paraíso. Y se vuelve frágil porque, hasta ahora, nadie puede
asegurar que dicho lugar existe. La religión, al poseer alcaloides como la morfina
permite calmar el dolor, momentáneamente, de la vana realidad que vivimos y
entonces nos adormece y nos hace creer que vivimos bien, jodidos y todo, pero
bien porque así lo quiere dios y todo es parte del plan perfecto de dios.
Nietzsche crítica cruda pero genuinamente a los religiosos,
principalmente a los líderes aprovechados que creen tener poder y con eso
someten a sus seguidores. Para este filósofo, los hombres religiosos se vuelven
débiles y esclavos mentales, la religión no les permite exaltar sus cualidades intelectuales,
por ello, en su tratado Dios ha muerto (prohibido, por cierto, por
numerosas congregaciones religiosas) Nietzsche es contundente cuando declara: “Dios
ha muerto… sus seguidores lo han matado” y esto, por supuesto no dista
mucho de la realidad. Han sido sus mismos adeptos quienes lo han desprestigiado
predicando un dios de amor y ellos siendo juiciosos, amenazantes, prejuiciosos,
excluyentes y aprovechados. Por ello, el “super hombre” de este filósofo es
creado con todo lo opuesto al hombre religioso, este super hombre es aquel que se ha atrevido a romper las cadenas intelectuales
que le ataban.
No es casualidad que en el mundo actual la religión monoteísta,
judeo-cristiana, presente una disminución
de fieles en todo el mundo. Sin embargo, mientras el ser humano no filosofe
sobre la diferencia entre la religión y la espiritualidad, seguirá siendo esclavo.
Y es que la filosofía surge de la contemplación. Todos los
seres humanos podríamos hacer filosofía si dedicáramos más tiempo a la
contemplación de los hechos cotidianos, como la muerte, el nacimiento, la
esperanza, la bondad, la maldad, la amistad, la nausea, la mentira, la verdad,
la belleza, la moral y demás temas que aquejan al ser humano durante su
existencia.
Leer a los grandes filósofos y filósofas nos permite ampliar
nuestra visión y percepción de los hechos pero también nos permite entender que
no hay verdades absolutas, por ello es necesario replantearnos lo que hoy
sabemos, cuestionarnos sobre lo que nos han dicho y comprender lo que vivimos,
lo que sentimos, lo que deseamos.
La filosofía es pensar sobre algo pero muy fuerte. Alvin
Plantinga. (filósofo) y es que la “sabiduría” a quien hace referencia la
filosofía es, en palabras de Platón: el más perfecto de los modos de
conocimiento. -Ética a Nicómaco. Por ello, la filosofía busca la verdad
universal, busca el conocimiento por sí mismo, además estudia al ente por el
ente. Hemos tenido a bien fragmentarla para entenderla: lógica, ética, metafísica,
gnoseología, ontología estética.
La filosofía es una disciplina crítica que llega hasta la raíz
de cualquier concepto. El primer paso es reconocer nuestra ignorancia sobre
aquello que nos inquieta, después cuestionarnos y finalmente pensar muy fuerte.
Aristóteles podía pasar horas observando un árbol para después filosofar sobre
aquella contemplación.
Hoy, nuestra sociedad vive inmersa en un mundo capitalista
donde quien no produce no vale. Por lo tanto, sentarnos a contemplar puede ser
considerado una pérdida de tiempo, pero esa falta de análisis, de observación,
de filosofía, ha hecho que el ser humano se experimente vacío y solo se contente
con cosas materiales.
Es el impacto del capitalismo el que nos hace trabajar por
un auto del año pero no por buscar la verdad sobre el Ser. Mismo impacto es que
el que nos orilla a vestir ropa de diseñador, viajar en primera clase, buscar
mejoras materiales en todo momento, trabajar en empresas que no satisfacen al
ser humano, solo por estar a favor de la corriente y no ser despreciado.
¿Alguna vez te has preguntado por qué hay diferencia radical
en la forma de vestir entre un abogado y un filósofo o entre un médico y un
filósofo o entre un oficinista y un filósofo? Porque los primeros están preocupados
por la apariencia, por la imposición, por lo banal. El filósofo en cambio, sabe precisamente que son
banalidades y las coloca en el lugar justo de su existencia, dando prioridad al
saber, a la contemplación, al placer. Algo así como el gran Diógenes. La búsqueda
del conocimiento envuelve al filósofo y le hace entender que es más importante
nutrirse intelectualmente que con un traje Hugo Boss.
La filosofía deja un hueco, no solo en el plan de estudios del
sistema educativo mexicano, sino en la formación integral de cada ser humano. Hoy
la filosofía se mira como una asignatura aburrida que solo se cursa por cursar
pero no para nutrir. Cantidad de personas experimentan un vacío intelectual considerable
porque no invierten su tiempo en la búsqueda del conocimiento. Mismo Jesús
dijo: La verdad los hará libres. ¿Qué esperas para indagar sobre esa verdad?
Hoy agoniza la filosofía, está desapareciendo, está
mermando. Lo inquietante ahora es comprender qué es lo que está provocando ese
vacío intelectual en las personas, sobre todo en las nuevas generaciones. La agonía
de esta disciplina es preocupante porque es aquella que nos hace conscientes
sobre nuestra finita humanidad y los problemas que la aquejan. Desde mi punto
de vista, la filosofía debería persistir en el plan de estudios (ya que las
personas no lo hacen por sí mismos) desde primaria hasta universidad, porque no
debería ser vista como una disciplina aislada, sino como algo complementario a
la formación del ser: cuerpo-mente-espíritu.

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